sábado, 18 de julio de 2015

Pero a fin de cuentas, ¿qué no me enferma de vos? Y no me deja hasta las tres de la mañana en vela.
¿Qué es lo que no me encanta, qué es lo que sobra?
Pobre yo. Más pobres ellos.
Porque sus desvelos son su tedio y sus despertares. Sus cuentas y sus valores.
Son sus pasajeros oscuros, sus sombras, sus escondites, sus marcas y sus traiciones.
Sus juventudes y sus fallos. Sus pesares, sus cargas, sus decepciones, sus miedos y sus mareas.
El mío sos vos.
Pobres ellos. Más pobre yo.

sábado, 30 de mayo de 2015

Sábado 24 de Mayo

Sombra, luz y movimiento
Lentamente toma forma y se vuelve a dispersar
Busca surgir en la superficie otra vez
Maleable como plastilina
Flota despacio
Y se deja arrastrar
Baila el vals al ritmo de la canción

Jazz, contrabajo, lluvia

Un poco de nostalgia del pasado
Melancolía por el futuro
Naufraga


Martes 26 de Mayo

Al final no.
Era una ilusión de la llegada a aguas dulces
Nadando en el medio del Pacífico
Desolación
Se dispersa la nube en la que yacía
Intenta recomponerla con sus propias manos
Falla. Desesperación.
Se desliza hacia su conocida realidad
Y resigna su voz
Levanta el cuello de su abrigo
Manos en los bolsillos
Arrastra los pies

Contrabajo, lluvia, jazz


Viernes 30 de Mayo

Tironea de un lado
Intenta sostenerse
Pero fracasa
Enferma, opaca, eclipsa

Lluvia, contrabajo, jazz.

martes, 12 de mayo de 2015

Me dijo que era triste ver como todos de a poco iban desistiendo.
Me dijo que algunas noches gritaba más fuerte.
Le pregunté quién esperaba que lo escuchara
se quedó callado un rato y me dijo que no sabía.
Se fue a su casa. Me quedé pensando y la noche entristeció.

Me dijo que a veces lo extrañaba,
que cuando lo creía ya desaparecido volvía a aparecérsele algunas noches.
Pero a la mañana siguiente volvía a la vida normal.

Me dijo que se veía solo todo el tiempo, me contó de sus largos viajes en el subte A,
de como veía pasar gente rara, y personas paseando tan solas como él,
que lo alegraba pero luego la melancolía retornaba.
En el colectivo, en las oficinas, en los colegios, en Santa Fe y Callao, en cada pasaje de la ciudad.

Dijo que un poco de él se encontraba en todos nosotros,
y que hasta las paces con nosotros mismos, y con nuestro ayer, no fueran hechas, él seguiría preso
de cada porteño que alguna vez vagó por la ciudad.



domingo, 1 de febrero de 2015

- Y de repente a la noche, empieza a caer ese rocío, frío y oscuro.
Y de repente circula por todo mi cuerpo. Y lo siento en el pecho, en los dedos, en los pies y todo mi cuerpo se siente incómodo. No. Me siento incómoda en mi cuerpo. Y en realidad es una llovizna que va tomando fuerzas. Entonces me aferro a las sábanas y me cubro por completo. Y respiro hondo. Saco el aire por la nariz, soñando que esa galaxia tan oscura salga de mí. Humo de un cigarrillo.
Pero no sale. Insiste. Y yo no puedo más que ser un espectador y ser parte. Pero sin mover las cosas de lugar.
Y sigue insistiendo. No salen. Y sé que en unas horas la alarma va a sonar y pido que pare.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Que día perfecto,
me alegra haberlo pasado con vos
y el té estaba menos dulce de lo normal
pero igual fui al cine esta tarde 

y no me importa que el malo se lleve la plata
mientras tus ojos sigan perforándome
mientras llueva champagne en la habitación
y odies mi canción

Que día perfecto, 
me alegra haberlo pasado con vos
vos me haces seguir adelante
hasta que no pueda nunca más mirar atrás

nos sentamos en el banco más triste
y miramos el día caer
alguien fue asesinado hoy
y alguien se recostó en las vías del tren

pero ahora no me importa nada más,
mientras te rías ellos pueden ahogar a su gusto la verdad
destruir, violar y matar

porque este es un día perfecto
y me alegra haberlo pasado con vos
y llegar a casa antes de las diez

Pero fue solo un sueño de un día perfecto,
y vos me haces creer que todavía estoy bien
y que entiendo a la persona dentro de mí
y me hundís cada vez  más
hasta que el aire se me termina de escapar


Y fue solo un día perfecto,
me alegra haberlo pasado con vos.

miércoles, 23 de abril de 2014

Dos meses corren.
Cuando distas de toda cotidianeidad y ansias encontrar novedad, ruptura con lo común. Fuimos más allá de la imaginación del otro, formamos nuestros criterios de perfección descubriendo cada rincón de cada uno, rompiendo cualquier verdad conocida para nosotros.

Tres meses se van.
Ya no vale tanto quedarnos desenterrándonos por horas, lo nuevo ya se hizo un poco gris y conocido. Pero siempre hay algo que me dice que todavía te tenga conmigo.

Cuatro meses vuelan.
Ya sos mi rutina. Mala suerte. Te conozco y ya no asombramos como antes. Sigue estando esa voz. Haces mi normalidad un poco más linda, me cuesta menos respirar durante los llantos que no faltan.

Cinco meses se arrastran hacia algún lado.
Somos tan iguales como todo lo que vivimos. Tiramos y tiramos. Seguimos sacándonos capas el uno al otro pero nada lindo sigue sin aparecer; yo te avisé cuando vos pensabas en otra cosa y cada vez que no me ves cuando me miras me transparento un poco más.

Seis meses huyen buscando algo mejor.
Tu voz ya casi no habla por si misma y me cuesta mucho tratar de ver a través de ella. Me pesan los ojos, el cuerpo, y respirar es tedioso. Me busco, no te encuentro. Ahora entiendo los cristales rotos pero nunca como pasó.


Siete meses y mandarina.

lunes, 17 de febrero de 2014

Lunes 12:34 a.m.

  Nunca tuve tantas ganas de volver a casa. Cada parte del cuerpo me tiembla. Sin exagerar. Todo parece una escena de persecución de una de esas películas que nunca se ven completas, donde alguno de los bandos se salvan por poco. Aunque nadie realmente nos esté siguiendo. Adrenalina. Nada como tu casa  mientras el colectivo pasa por Santa Fe, sin un alma y casi tan oscuro que no podes diferenciar la noche de la ciudad